Martín Anselmi, el entrenador argentino de Elche CF, confesó una anécdota personal que vincula su admiración por Marcelo Bielsa con el próximo rival de su equipo. Antes de visitar San Mamés, Anselmi recordó cómo vendió su moto para poder ver al Athletic del 'Loco' en la final de Copa del Rey de 2012.

El técnico explicó que era un seguidor declarado del equipo que entonces entrenaba Bielsa. "Seguía de cerca al Athletic porque era un equipo que contagiaba", ha dicho Anselmi. "No tenía dinero para ir a ver la final de Copa, así que vendí la motocicleta, que traía problemas y frenaba mal, y con esa plata me pude venir a ver la final en el Calderón". Aquel partido, en el estadio Vicente Calderón, terminó con victoria del Barcelona por 0-3.

El entrenador, que vive en la ciudad de Elche con su familia, ha dejado clara su total entrega al proyecto. "No vine a Elche para estar cinco minutos", afirmó. "El Elche y Elche son mi vida, vivo en la ciudad, mis hijos van al colegio y el estadio es mi casa." Anselmi describió al club como un entorno familiar donde pocas personas hacen mucho trabajo.

El contexto deportivo hace más relevante este viaje sentimental. Elche CF afronta el partido en el último puesto de La Liga, con solo un punto cosechado tras cuatro jornadas. Su balance es de cero victorias, un empate y tres derrotas, con una racha de tres pérdidas consecutivas. El último revés fue un ajustado 2-3 ante la Real Sociedad en Martínez Valero, con goles de T. Lemar y F. Nino. La plantilla, que puedes consultar en nuestro squad, se prepara ahora para recibir al Real Madrid el próximo 15 de septiembre, un desafío enorme que figura en nuestro fixtures.

Anselmi reconoció sentir nerviosismo por los malos resultados, pero mantiene la fe en el trabajo diario. "Creo que las cosas van a mejorar porque veo el trabajo que se hace", ha expresado el técnico, quien espera que ese cambio de fortuna pueda empezar a verse pronto. Con el portero Adam Boayar en la lista de injuries, el equipo busca enderezar el rumbo en una de las canchas más complicadas, donde su entrenador una vez pagó un precio personal por ser espectador.